Visitas de hoy en adelante... "Cualquiera" no contó el primer millón

Entre nos...

sábado, 27 de febrero de 2010

Feliz CumpleVida, Florita

Florita, el cambio de hora me está matando, pero te prometí que viajaba. Voy persiguiendo el amanecer para regalártelo desde el Mediterráneo. Llego a Belem antes del mediodía con más sorpresas. Pero antes, te informo que me llevaron de tiendas y mi mejor amiga me ha regalado el headset que necesitaba para comunicarnos por msn.

Ahora sí me podrás dar la clase de portugués. Y para que veas que me estoy esforzando, antes de 9 de marzo, como he prometido todos los 9...

Eu quero lhe desejar um feliz aniversário ... Eu realmente gosto e que este é um ano cheio de bênçãos, felicidade e saúde.

Você é a melhor irmã que eu era capaz de dar vida (eu disse mais ..)

Te veo en par de horas. Cuando yo regrese a casita y tú te recuperes de los festejos, estrenamos mi equipo...

(Foto de mi headset... de "MERCURIO Gift Shop"... en la Web)

viernes, 26 de febrero de 2010

“Esas palabras feas” (DeMadre V)

Todavía no entiendo eso de las “malas palabras”. Mi idolatrada María Moliner alegadamente le vedó la entrada a su diccionario. Yo, honestamente no las he ido a buscar allí porque no se me han perdido.

Mi abuela se “zafaba” y decía que las palabras que algunas personas rechazan eran “fuercitas” que había que hacer al hablar. Todos le creíamos a la matrona de 14 hijos, 3 “arrima’os”, y decenas de nietos. Especialmente cuando se fumaba aquellos cigarros negros.

Al llegarme el tiempo de criar, decidimos que los niños tenían que saber cuándo hacer las fuercitas lingüísticas y cuando no. A mí –por pasar más tiempo con los muchachos- me tocaron las clases de idiomas. Difícil faena y tremenda responsabilidad la de enseñarles la misma cosa en el lenguaje correcto, el informal y el cochino. Nunca les dije que las palabras fueran malas ni feas.

Sin proponérmelo tuve ayuda de otros profesores. Mala cosa es criar un hijo en la redacción de un periódico, aprenden lo que deben saber “ya”, y lo que “todavía”.

Así fue que una tarde de pocas noticias mi hijo fue a parar a la oficina del editor. El barbudo (todos los editores son barbudos), conocía mi filosofía educativa y le dijo al enano de 5 años que le enseñaría la cosa más terrible que se le puede decir a una persona cuando estuviera furioso: “Hijo de la Gran Puta”.

Mi hijo se lo grabó, pero estoy segura que no le explicaron el asunto de quien va primero en el árbol genealógico.

Semanas después, una vecina me contó que mi hijo favorito (de los mayores), tuvo que defender a su hermanito, (mi hijo favorito, de los menores) de poco más de un año de edad. La victimaria era una niña de 3 a 4 años. La nena le tiró arena en la cara al hermanito menor de mi hijo. El muchachote recordó la enseñanza del editor y se despachó a todo pulmón lo que entendió que era lo justo: “¡Madre de la Puta Grande!”

Todavía es muy temprano para saber si en efecto el grito de rabia de mi hijo mayor fue una premonición porque la nena está en plena adolescencia y no ha tenido a la hija.

Lo que sí aseguro es que con esto de los niños y las “malas palabras” hay que tener mucho cuidado, y asegurarse que las aprendan bien. A decir verdad, ellos sabrán cómo y donde decirlas. El problema puede estar en la sintaxis. Además... y más importante aún, ni las madres, ni las hijas tenemos la culpa de la conducta de otros. A Cualquiera le puede suceder.

(Foto de la web, ya no queda nada de aquél parque)

domingo, 21 de febrero de 2010

Mis hijos, “Los Adoptados” ( "DeMadre IV")

¿Alguien conoce a alguna mujer que diga que sus hijos (los mismos que estuvieron guardaditos en su vientre durante 9 meses), son adoptados? ¿No? Pues de hoy en adelante, diga que sí. Soy yo. Yo, me, myself...

Tengo fotos de mis dos embarazos, de los bebecitos recién nacidos, y de cuando los lactaba. Para asegurar que son míos, me faltaría la prueba de DNA, pero no es necesario porque el parecido que tienen con mi esposo y conmigo lo garantizaría al 99.1%... igual que las pruebas de DNA.

Para contarles de cómo adopté a los hijos de mis entrañas, les tengo que decir que hace 12 años visito consistentemente las oficinas de neurólogos. Entonces, mi hijo mayor –el favorito de los mayores- tenía 12 años. El no sabía lo que me pasaba. Sólo que yo padecía de muchos dolores de cabeza y que cuando me tenía que acompañar a una oficina médica, debía quedarse quietecito leyendo en lo que Mamá salía (casi siempre con los ojos rojos y mojaditos).

Como paréntesis necesario, les tengo que contar también que entre los pacientes que frecuentamos las oficinas de los neurólogos, van personas que han perdido muchas de las características que nos identifican como humanos sociables. Entre esas personas, hay algunas que han perdido inhibiciones, piensan boberas, ¡y las dicen!

Pues sentaditas, tranquilas, hablando en susurros y esperando mi turno estábamos mi hermana y yo... con MI primogénito. Entonces, a una de esas personas que también esperaban por el médico se le ocurrió decir “out of the blue sky” lo bonito que era mi hijo “adoptado”. Por supuesto que el muchachito, “de 12 años, pero pronto a cumplir 24”, hizo despliegue de su madurez. Levantó los ojos del libro. Miró a la señora, nos miró a mi hermana y a mí... y siguió leyendo. Yo cometí el error de decirle muy cortésmente a la doñita que el niño era mi hijo de mis entrañas, pero a ella le dio un arrebato de intolerancia y me gritó que era adoptado. No recuerdo si le pasé la mano por el brazo a mi muchachito, el que tanto trabajo me dio tener y le besé la mano, o si le besé la cabeza. Solo recuerdo la intervención sutil de mi hermana... que no recuerdo que dijo, y que me llamaron a pasar.

Al día de hoy, no sé si la secretaria me llamó para evitar un motín a bordo, o porque era mi turno. En casa, se lo comentamos al padre biológico de la criatura... y lo alcanzó a escuchar mi otro hijo biológico, el favorito de los menores, que al momento tenía 8 años. ¡Se puso furioso! Sus reclamos no se hicieron esperar. “¿Y yo? ¿Yo no soy adoptado?”

“Mi amor, ninguno es adoptado, es que la señora no estaba bien y dejamos que lo dijera para no incomodarla”, le dije asumiendo la paciencia que no me caracteriza.

“¡Yo quiero ser adoptado como mi hermano! Si a él lo encontraron en una canasta, ¿dónde me encontraron a mí? ¡Díganme!”. Los reclamos del enano ya estaban agotando la serenidad de la familia.

“¡Pues en un zafacón!”, le gritó el hermano mayor.

“¿Ven? Se lo dije. Yo también soy adoptado. De seguro que me encontró Oscar el Gruñón, y me trajo acá”, dijo refiriéndose el personaje come basura que vive en un zafacón de Plaza Sésamo.

De manera que ese es el capítulo “De cómo fueron adoptados los hijos de mis entrañas”. Y ésto... definitivamente que no le sucede a Cualquiera... sólo a mí.

(Ilustración, de la Web... no hay de otra.)

jueves, 18 de febrero de 2010

Última Hora: Facebook es el que es

Muchas noticias dicen que el mundo se está cayendo en pedazos, y mi segundo mensaje del día en gmail es la edición matutina de The Slatest, que anuncia con bombos y platillos –pero como segunda noticia- que el LibroCaras le robó el segundo lugar a Yahoo! entre los sitios web más visitados por los estadounidenses. Y lo dice Mashable. Hay que creerlo.

Por eso hace un segundo que ya voy olvidando el segundo mensaje del día con la segunda noticia del segundo puesto de Facebook. Bueno... un segundo pensamiento me acaba de convencer en que no voy a cerrar la cuenta de Facebook que nunca abro. Me quedo con la segunda que abrí, la de bloguera.

Aunque la “noticia” sea la segunda idea que ocupe mi mente durante el día de hoy... la segunda de las menos importantes del uno al 10... o sea, la 8va.

¿Decía? A Cualquiera le sucede con las noticias de “última hora”... que no es lo mismo que la “segunda hora”.

(Ilustración... de la web. ¿De dónde más?)

sábado, 13 de febrero de 2010

"We are the World 25 for Haití"




Haití no termina después de quedar fuera de las portadas.
Antes necesitó. Ahora necesita más.
A Cualquiera le puede suceder.
No se puede existir.
Vamos a vivir.


martes, 9 de febrero de 2010

La alegría que confunde

Soy de un pueblo pequeño donde las aceras son estrechas, y la gente se mira a la cara y se saluda. En mi pueblito se da el extraño fenómeno de dos plazas en pleno centro, contrario al patrón que se sigue en las ciudades coloniales, de las naciones colonizadas en América Latina -“al lado de acá del mar”- donde el Ayuntamiento (o Alcaldía) le da la cara a un plaza, que al otro lado tiene la iglesia. La plaza servía de espacio púbico para socializar (y para recordarnos la división de iglesia y estado).

El caso es que mi teoría sobre la sonrisa proviene de unas costumbre de nuestros ancestros, que acostumbrados a pulular entre ambas plazas, pensaron que saludar con una sonrisa y decir buenos días era una forma natural de vivir.

Luego, cuando los vehículos se adueñaron de las vías y se construyeron encintrados, aceras -o como se llamen, según el país- los poblanos ya estaban acostumbrados a sonreírse unos con otros mirándose a los ojos y a una distancia considerablemente corta, casi “invadiendo la zona corporal” que hoy se mantiene en las grandes ciudades.

Tremendo dilema encontré cuando salí del pueblito a los veinte años. Tenía la fea costumbre de sonreír en la calle, en el banco, el colmado, la gasolinera. Me sonreía con el policía, la barrendera, el deambulante, la prostituta, con editores, políticos de todos los partidos y colegas de la competencia; con guapos y feos; con viejos y niños; con intelectualoides y con “desventajados”; con locos y con “locos”

¿Qué pasó?

Que se confundió la sonrisa. Supe que el mensaje de “Buenosdías, holaquetal”, se confundía con fresquerías, adelantos sexuales, burlas e intentos de chantaje, o como una señal para adelantar causas o incluso pedir aumento salarial.

¡Rayos! Luego supe que a Cualquiera le sucede... por eso venden la T-shirt... que heredó mi hijo, nacido y criado en ciudad grande, capitalina y estresante. No le hace falta porque el chico parece "de pueblo chiquito". Espero que eso no lo meta en problemas.

(Foto x Cass)

viernes, 5 de febrero de 2010

Sobre el "Everlasting Love" de Sandra Cretu y la amistad imperecedera nuestra

Algunos amores son eternos. Algunas amistades también son imperecederas. Recién llegada a éstos lares, conocí a José Ramón, una persona especial con quien apenas me crucé par de comentarios, y a quien le perdí la pista. Hoy lo acabo de recuperar... y ¡maravilla de maravillas! En su post también recuperé el recuerdo a Sandra Cretu en la versión alocada, simpática y alegre de los 80’ de su “Everlasting Love”.

Como valor añadido, agrego una versión suya más reciente, sensual... ¡y “low budget”! ¿Qué cómo sé eso del bajo presupuesto de producción? Comparen y juzguen los escenarios tan “minimalistas” y la poca tela de su vestuario. Amén de que se conforman con imágenes congeladas. Quizás si la vemos cantando se le zafan las arrugas. A Cualquiera no se le pasan esos detalles...

No obstante, la voz de Sandra sigue divina. Así que un “Everlasting Voice” para el “Everlasting Love”... en celebración de las amistades imperecederas.

Y ya.

[No me hagan decirlo que no me creo el cuento de “cupido” el escupido... ni eso del supuesto y alegado “Mes del Amor”]

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