De no haber sido por mi madre, no hubiera aprendido a apreciar, disfrutar y celebrar en grande los cumpleaños (míos y ajenos) como si fueran Fiesta Nacional, con fuegos artificiales, bandas y batuteras. No éramos ricos en casa, pero mi madre siempre procuró que apareciera un bizcochito con al menos una velita y par de globos de colores. Y lograr ese milagro como Maná del Cielo en una casa con 6 hijos... no era cosa fácil. Tenía como ventaja una pareja de hijas gemelas. Así que, ¡sólo celebrábamos 5 cumpleaños!
De no haber sido por mi madre, tampoco se me hubiera ocurrido que el día de mi cumpleaños, el Cielo me presta al sol y la luna, y que los puedo perseguir sin tregua porque salen para festejarme. (Nunca me dijo que en el mismo segundo en que yo nací, nacieron varios millones de personas y que el solcito y la lunita eran compartidos).
De no haber sido por mi madre, tampoco se me hubiera ocurrido que el día de mi cumpleaños yo podría ver a “mi sol” levantarse del mar; y al anochecer, disfrutarlo al acostarse en el mar de nuevo. Toda la vida –desde donde estuviera- procuraba llamar, visitar o salir con mi madre el día de mi cumpleaños. ¡Sin ella no hubiera nacido! Mi madre dejó de estar “funcional” para esas aventuras en diciembre de 2004. Después, ya dejó de estar, pero no hay cumpleaños que celebre (míos y ajenos) en que no piense en ella.
El lunes pasado celebré en grande mi cumpleVidas #54 (sí, actualicé el perfil desde el día antes). Para conmemorarlo, una vez más crucé mi Isla para estar en el Este con mi Sol tan pronto se sacudiera la pereza de la sábana azul. En la tarde, lo alcancé en otro punto del Oeste para verlo arroparse en otro mar.
Hoy subí la evidencia en dos fotitos que permanecerán en los primeros puestos del margen izquierdo de este espacio... y del otro. Aquí, la antesala del Amanecer, a las 6:52am del 30 de noviembre de 2009; y, el Último Suspiro del Atardecer, a las 6:10pm del glorioso 30 de noviembre de 2009. En el otro blog, los minutos de mayor pasión de ambos eventos.
No sé si mis hijos se animen a hacer locuras como esa, ni creo que se acuerden de buscarme el día de sus cumpleVidas. Por ahora tienen el privilegio de vivir en una Isla Hermosa, aunque no sé si se atrevan a levantarse tres horas antes de la salida del sol para llegar a algún mar que mire al Este.
Yo, mientras esté funcional, celebraré sus cumpleaños como conmemoro los míos... de sol a sol.
(Foto por Cass)






