
Tras leer la entrada anterior a esta, Cuetzpallin se inscribió en Bookcrossing, y ya dejó libros en el DF. ”Lucia’, la de Leonor Cortina, y probablemente, “Naná” de Zolá. Hasta donde sé, no estaba segura si los dejaba en los Jardines de IPN, o “en una plaza comercial”. Espero que ofrezca pistas más específicas.
Margarita va a dejar un Cortázar en Buenos Aires y se va a ir corriendo para no arrepentirse. Tan pronto diga en qué punto geográfico, les digo. De lo contrario, ustedes miren a ver si detectan a una lectora corriendo despavorida que grite: ¡rescaten a Cortázar!”
Amalthea ya encontró uno. Susuru no se atreve a dejar uno de su autoría “porque es erótico”. Canoso va a dejar libre “El Monje”, de Mathew Gregory Lewis; pero no tengo pistas. Emejota todavía está “lelo” con Bach. Estoy segura que liberará más de un libro.
Yo pienso dejar unas ediciones eróticas de Mayra Montero; cuentos y novelas de Magali García Ramis; poemarios de Elsa Tió y recopilaciones de frases de su padre, don Salvador Tió. Los liberaré cerca de tiendas y food courts en los que pululan jóvenes.No creo que deje libros en parques ni lugares al aire libre porque nuestros días lluviosos no perdonan autores. En un café del Viejo San Juan quedará libre un anecdotario sobre la vida del Padre Pío de Pieltrecina y otro sobre el beato boricua Charlie.
Serán libros nuevos, pero ediciones económicas. Hace mucho tiempo que acostumbro a liberar libros usados en el Salvation Army y en una imprenta en la Calle Esmeralda en Guaynabo. Todo tiene su razón. Eso lo sabe Cualquiera.
Mientras, sigo escuchando a Bach.
