
Será irreverente, pero mucho de cierto que tiene eso de que “del regocijo” se llega a los hijos.
Tiene explicaciones fisiológicas y lingüísticas, según el profundo análisis "del orine de las palabras" que realiza el estudioso Cristinito Hernández.
Y por cierto, recordamos que aunque el "Dinosaurio de la Academia de la Lengua" no lo explique como en la clase de anatomía comparada, del regocijo (Re-gos-hijo) se llega de forma natural (y sexual, por supuesto) a la descendencia. Si por alguna casualidad lo duda, compruébelo al escuchar la magistral disertación del inculto -pero "curtido"- profesor Hernández: