No falla. Si me dijeran que tiene un reloj alarma que le avisa nuestra cita, lo creería. Antes, yo no era puntual. Durante dos días corridos bajé a almorzar a las 12:00 del mediodía y la ví. Fue pura casualidad. Al tercer día repetí mi cita de almuerzo, y he terminado calendarizándolo. Ahora, no importa la urgencia del trabajo que redacte, suelto la compu y bajo a la cocina para disfrutar la reinita mientras se baña.
Es un espectáculo diario. Todos los días –laborables, feriados y fines de semana- aparece en el patio que da a la cocina. Se anuncia cantando desde que se arrima al guayabo de mi vecino. Después de cantar un ratito, y baja a mi patio, siempre al helecho arbóreo más grande. Cantando y de saltito saltito cambia de rama o se posa en las hojas duras de la vanda, incluso se arriesga a pararse en las raíces de otra orquídea hasta llegar a la fuente. La bordea haciéndose la curiosa, quizá coquetea mirando su reflejo... y se tira.
Se moja. Se sacude. Se vuelve a mojar y se vuelve a sacudir las alas. Recorre la misma ruta de ramas varias veces. Yo no me muevo para no asustarla. Una sola vez intenté buscar la cámara para presentarla por acá y se fue huyendo.
Mañana bajo con la cámara a ver si tengo suerte. En caso de que no llegue, como quiera retrato su escenario.* Tan pronto la fotografíe, sustituyo la imagen. ¿Vale?
A Cualquiera le sucede que se le escapa una reinita. El amigo que grabó el YouTube que sigue a estas lineas, tuvo éxito... quizá por la comidita. Así que se lo tomé prestado:
(* Hoy viernes 6, no llegó la reinita... de todas formas, subi la foto del escenario del baño. La espero mañana ). ( *Ayer sábado 7, no estuve en casa... checo hoy domingo 8...)
(Foto por Cass)