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Tras varios tras piés... en un tris-trás y por ésta vía también...
¡Feliz cumpleVida a Dayann, mi cyber-hijita querida!
La vida es corta y sabrosa. A todos nos pasa de vez en vez, alguna situación que pudiera catalogarse de “incómoda”, “molesta”, “difícil”... En ese momento, el suceso quizás no es tan gracioso. Hoy les propongo aprender “por cabeza ajena” -difícil empresa-, a reirse conmigo, y que sea en el "stress free mode". Igual podemos compartir ilusiones y desilusiones; amores y desamores; poemas y prosas; canciones... o letanías. Mientras, en vez de existir, ¡vamos a vivir!
Desenvuelto, atrevido, domador del humorismo, audaz, irónico, y de vez en vez, un chin cínico; poeta, columnista, escritor, periodista y siempre el gran defensor del español ante la amenaza del Espanglish. ¿Que qué más podría decir de don Salvador Tió Montes de Oca?
Prefiero, lo que no va a aparecer en los libros. Por eso me confieso: de niña escuché muchísimo sobre él en mi pueblo, que es el suyo. Lo idolatrábamos, como jamás se lo hubiera imaginado. Lo perseguíamos en las clases de español como ejemplo a imitar. Le seguí el rastro de tinta por las páginas de dos periódicos durante muchos años. No anticipé que las ocuparía yo también.
De leerlo, me contagié de su pasión por la lengua. De su humor, fortalecí mi irreverencia innata. Nunca lo tuve de frente para decirle lo mucho que lo admiraba. Hoy me quedan chiquitas las maneras de rendirle homenaje a quien gente grande como Arturo Pérez Reverte ha prologado.
La semana pasada, justamente un día antes de conmemorarse su natalicio –el mismo que ningún periódico reseñó- estuve en casa de una de sus hijas; poeta y apasionada de la lengua y de la vida por herencia directa de varias generaciones. Elsa me regaló varios libros de don Salvador, y hoy, de “Fracatán de tirabuzones” *, comparto varios -de embocadura- para los que no lo conocen.
Algunos de los tirabuzones (sacacorchos de la imaginación) parecen versos salidos de poemas; otros, debieron haber sido frases que me imagino, “se sacó de la vaqueta” (lo mucho que me hubiera gustado estar ahí); y la mayoría, ocurrencias de una mente siempre ocupada. Como él mismo dijo en la introducción a la primera cepa de Tirabuzones que publicó en el 1975, “De cabezas sin fósforos, jamás saldrá una idea fosforescente”. ¿Lo mejor? No tienen fecha de expiración:
5. El lenguaje galopa en la palabra pacatás.
6. En el pentagrama aprendemos que no hay nocturno sin sol.
8. Algún día se inventará un microscopio que permita contar los glóbulos de dolor en una gota de llanto.
24. El taxi es la prostitución del vehículo.
37: Una aparición es algo que se desaparece.
204: Sin pasión, no hay compasión.
381. El cascarrabias casca las nueces de la ira.
385. Cuando un nudo se desata, podemos decir que se desnuda.
387. Existencialista es uno que perdió las ganas de existir.
388. El pecado original no tuvo nada de original. Lo original, lo inventamos después.
397. El voto secreto es el secreto de la democracia.
401. El badajo es la lágrima de la campana.
407. El mar mide la playa por yardas de encaje.
450: Narciso: el que cree que de los huevos de sus gallinas, sólo nacen pimpollos.
532: Licencia poética: Las jóvenes poetisas dicen en verso unas cosas... que si se las dijéramos en prosa, nos darían bofetadas.
551: El nuevo senador era tan glotón que soñaba con la Presidencia del Cenado.
568: Piropo: caricia retórica.
588. Unicornio: cornudo primerizo
590. Bicorne: lo mismo, dos veces.
630. Si los muertos pudieran reír, se reirían de las pompas fúnebres.
1016. En el templo del amor se llega a la cúpula por la copula.
1295. La política es el arte de ofrecer una gallina que ponga huevos con jamón.
Que quede claro: no son mis favoritos. Mis favoritos son casi todos. Esos, y los demás, están en la edición que reeditaron sus hijas, Elsa y Teresa Tió, al añadirle cientos de tirabuzones que no habían encontrado el camino al libro original. Finalmente todos se reunieron en las páginas de la edición de 2001 de "Fracatán de tirabuzones".
Algunos pasarán la vida buscando el suyo. No todos pueden distinguir que lo tienen de frente. O quizá lo ven, pero no lo reconocen. Otros no lo buscan porque creen que no lo necesitan.
Esto es parte del “Looking for Paradise” que escribió y canta Alejandro Sanz con Alicia Keys.
“A veces me siento perdido
Inquieto, solo y confundido
Entonces me ato a las estrellas
Y al mundo entero le doy vueltas...”
Sanz le preguntó a artistas, cantantes y deportistas, pero además hizo una convocatoria para que sus fans subieran su video a YouTube e hizo un collage.
Yo tengo la bendición de tener más de un paraíso. ¿Encontraste el tuyo? ¿Lo quieres decir?
(Foto por Cass)
No.
No, no.
¡No, no y no!
La pornografía infantil ha sido, es y siempre será absolutamente intolerable.
Se busca la obra del pintor puertorriqueño Richard Pagán.
Ricky fue uno de los hombres más dulces que he conocido. Se fue antes de cumplir con uno de sus muchos sueños. Veinte años después, un grupo de amigos lo vamos a ayudar a que se cristalice ese proyecto. Nunca es tarde.
La última vez que ví a Ricky, yo era la sub editora de una revista de cuyo nombre no me quiero acordar. Él estaba de paso en Puerto Rico y nos citamos a almorzar en una fonda de comida criolla cerca de la innombrable publicación de páginas glossy a color.
Él, felicísimo de que hubiéramos podido coordinar par de horas de charla. Deliraba por aquél arroz con habichuelas que le anuncié, y por contarme de los colores de las piezas que tenía en mente para su próxima exposición. Yo moría por verlo y contarle de mi familita y de mis proyectos: renunciar a la revista, y una vez estuviera “emocionalmente a salvo y más tranquila”, "buscar" un segundo bebé. Nos reímos muchísimo. Yo no tenía nombre para el/la bebé. Y en ese momento él tampoco estaba seguro del que le pondría a su exposición. Hablamos sin parar de absolutamente todo. Era una costumbre vieja intercambiar ideas de proyectos, de planes, de ilusiones. Como dos hermanos. Pero ese día, como si no nos fuéramos a ver más.
Él me contó de sus mujeres amadas: su madre y su hermana. De alegrías, y de muchas tristezas. Se burló de mi afán de rescatar de la basura dibujitos y los manchones de las mezclas de colores que él hacía. Yo me burlé de su estilo de pintar con el pincel amarrado a palos largos que consideraba pesados para sus brazos tan flacos. Hablamos de mis padres, de mi esposo y los viajes que acabábamos de hacer. Me hizo mil cuentos de Southampton. Yo le conté que en par de semanas viajábamos a San Francisco, y que mi esposo tenía empeño a ir a tal y a mas cual viñedo. Hablamos de mi hijo, y cómo a los 3 años y medio prefería el yogurt sin sabor que le enseñó a comer tío Ricky.
Nos despedimos con prisa. Quedó pendiente una cena en casa para que compartiera con mi esposo y para que constatara que yo no exageraba cuando le hablaba de las maravillas que dibujaba mi nene, y que como montessiorano aventajado que era, ya reconocía silabas. Yo corrí a supervisar el cierre de la edición de marzo de la tal revista, y él salió a encontrarse con otra de nuestras amigas.
No nos volvimos a ver. El último día de enero -con mucha alegría- salí de la revista para no regresar. A principios de febrero, mi esposo y yo visitamos los viñedos. Ya fuera del ambiente estresante, empezamos el proyecto segundo bebé. A finales de marzo -embarazada, pero sin saberlo aún- recibí un mensaje de nuestro amado amigo en común, el también pintor, Rafi Trelles. Era época de beepers. Contesté de un teléfono público. Me lo dijo de un zarpazo.
Ricky murió en Italia, Montichiari, Brescia, el 23 de marzo de 1989. Tenía 35 años.
Hoy, un grupo de sus amigos -fieles y locos- con los que acampaba, corría por la playa, disfrutaba atardeceres y hablaba de colores; los que lo vimos pintar y fuimos sus víctimas como modelos, tenemos otro proyecto. Buscamos a todos los coleccionistas de arte que puedan tener piezas de Richard Pagán, y los exhortamos a se comuniquen con el artista Rafael Trelles, coordinador del Comité Amigos de Richard Pagán, al siguiente correo electrónico:
rafaeltrelles@gmail.com.
Las piezas se reencontrarán en el Museo de Arte Contemporáneo de Puerto Rico, en la Exposición Antológica 2011 de Richard Pagán. Es por eso, que con mucha ilusión, y con gran alegría, uso este espacio para hacer nuestra primera convocatoria de amor y color.
Con el perdón de los cavernícolas (de los museos). El box -si fuera deporte- sería digno de cavernícolas. Y no. Esto NO le sucede a Cualquiera.
Además, poco comunicativo enclenque y aburrido. Eso, a grandes rasgos, dicen los hallazgos de un estudio sobre la percepción general de los fanáticos de la música al pensar en otros. Según mis parámetros de belleza... el concepto sobre el gusto por los clásicos, es errado. ¿O será que me gustan los feos; y para colmo, no me miro al espejo?
Según investigador Peter Jason Rentfrow en su estudio “You are What You Listen To: Young People’s Stereotypes About Music Fans”, a quienes le gusta la música pop son “cortos de inteligencia”. ¡Rayos! ¿Y los cantantes pop? ¿Y los compositores? Naaaaaa... no me digan que todos son brutos. Algunos... transo. Pero puede haber excepciones...
Los jazzeros –según la investigación- son creativos; Los fanáticos del pop, convencionales y cortos de inteligencia. A quienes le gusta la música electrónica son amantes de lo excitante y muy atractivos, aunque neuróticos. Los raperos... hostiles desorganizados y atléticos. Mmmmmm... ¿me permites checar tu iPod?
Pero para que no digan que me lo invento, . “The Music In Me”, un multimedia realizado por la Universidad de Cambridge y producido como parte de la serie “Cambridge Ideas” que conmemora el aniversario 800th de la institución, lo confirma. Si todavía lo dudan: hagan el test ustedes mismos, y después hablamos. Cualquier semejanza con la vida real, es pura casualidad. A Cualquiera le puede suceder.
The Music In Me - From cambridge Ideas from Cambridge University on Vimeo.
No falla. Si me dijeran que tiene un reloj alarma que le avisa nuestra cita, lo creería. Antes, yo no era puntual. Durante dos días corridos bajé a almorzar a las 12:00 del mediodía y la ví. Fue pura casualidad. Al tercer día repetí mi cita de almuerzo, y he terminado calendarizándolo. Ahora, no importa la urgencia del trabajo que redacte, suelto la compu y bajo a la cocina para disfrutar la reinita mientras se baña.
Es un espectáculo diario. Todos los días –laborables, feriados y fines de semana- aparece en el patio que da a la cocina. Se anuncia cantando desde que se arrima al guayabo de mi vecino. Después de cantar un ratito, y baja a mi patio, siempre al helecho arbóreo más grande. Cantando y de saltito saltito cambia de rama o se posa en las hojas duras de la vanda, incluso se arriesga a pararse en las raíces de otra orquídea hasta llegar a la fuente. La bordea haciéndose la curiosa, quizá coquetea mirando su reflejo... y se tira.
Se moja. Se sacude. Se vuelve a mojar y se vuelve a sacudir las alas. Recorre la misma ruta de ramas varias veces. Yo no me muevo para no asustarla. Una sola vez intenté buscar la cámara para presentarla por acá y se fue huyendo.
Mañana bajo con la cámara a ver si tengo suerte. En caso de que no llegue, como quiera retrato su escenario.* Tan pronto la fotografíe, sustituyo la imagen. ¿Vale?
A Cualquiera le sucede que se le escapa una reinita. El amigo que grabó el YouTube que sigue a estas lineas, tuvo éxito... quizá por la comidita. Así que se lo tomé prestado:
(* Hoy viernes 6, no llegó la reinita... de todas formas, subi la foto del escenario del baño. La espero mañana ). ( *Ayer sábado 7, no estuve en casa... checo hoy domingo 8...)
(Foto por Cass)