Visitas de hoy en adelante... "Cualquiera" no contó el primer millón

Entre nos...

sábado, 28 de noviembre de 2009

¡Fiesta Nacional en Kasa de Papel!


Tras varios tras piés... en un tris-trás y por ésta vía también...

¡Feliz cumpleVida a Dayann, mi cyber-hijita querida!

jueves, 26 de noviembre de 2009

Agallas en la lengua y tirabuzones en papel

Desenvuelto, atrevido, domador del humorismo, audaz, irónico, y de vez en vez, un chin cínico; poeta, columnista, escritor, periodista y siempre el gran defensor del español ante la amenaza del Espanglish. ¿Que qué más podría decir de don Salvador Tió Montes de Oca?

Prefiero, lo que no va a aparecer en los libros. Por eso me confieso: de niña escuché muchísimo sobre él en mi pueblo, que es el suyo. Lo idolatrábamos, como jamás se lo hubiera imaginado. Lo perseguíamos en las clases de español como ejemplo a imitar. Le seguí el rastro de tinta por las páginas de dos periódicos durante muchos años. No anticipé que las ocuparía yo también.

De leerlo, me contagié de su pasión por la lengua. De su humor, fortalecí mi irreverencia innata. Nunca lo tuve de frente para decirle lo mucho que lo admiraba. Hoy me quedan chiquitas las maneras de rendirle homenaje a quien gente grande como Arturo Pérez Reverte ha prologado.

La semana pasada, justamente un día antes de conmemorarse su natalicio –el mismo que ningún periódico reseñó- estuve en casa de una de sus hijas; poeta y apasionada de la lengua y de la vida por herencia directa de varias generaciones. Elsa me regaló varios libros de don Salvador, y hoy, de “Fracatán de tirabuzones” *, comparto varios -de embocadura- para los que no lo conocen.

Algunos de los tirabuzones (sacacorchos de la imaginación) parecen versos salidos de poemas; otros, debieron haber sido frases que me imagino, “se sacó de la vaqueta” (lo mucho que me hubiera gustado estar ahí); y la mayoría, ocurrencias de una mente siempre ocupada. Como él mismo dijo en la introducción a la primera cepa de Tirabuzones que publicó en el 1975, “De cabezas sin fósforos, jamás saldrá una idea fosforescente”. ¿Lo mejor? No tienen fecha de expiración:

5. El lenguaje galopa en la palabra pacatás.

6. En el pentagrama aprendemos que no hay nocturno sin sol.

8. Algún día se inventará un microscopio que permita contar los glóbulos de dolor en una gota de llanto.

24. El taxi es la prostitución del vehículo.

37: Una aparición es algo que se desaparece.

204: Sin pasión, no hay compasión.

381. El cascarrabias casca las nueces de la ira.

385. Cuando un nudo se desata, podemos decir que se desnuda.

387. Existencialista es uno que perdió las ganas de existir.

388. El pecado original no tuvo nada de original. Lo original, lo inventamos después.

397. El voto secreto es el secreto de la democracia.

401. El badajo es la lágrima de la campana.

407. El mar mide la playa por yardas de encaje.

450: Narciso: el que cree que de los huevos de sus gallinas, sólo nacen pimpollos.

532: Licencia poética: Las jóvenes poetisas dicen en verso unas cosas... que si se las dijéramos en prosa, nos darían bofetadas.

551: El nuevo senador era tan glotón que soñaba con la Presidencia del Cenado.

568: Piropo: caricia retórica.

588. Unicornio: cornudo primerizo

590. Bicorne: lo mismo, dos veces.

630. Si los muertos pudieran reír, se reirían de las pompas fúnebres.

1016. En el templo del amor se llega a la cúpula por la copula.

1295. La política es el arte de ofrecer una gallina que ponga huevos con jamón.

Que quede claro: no son mis favoritos. Mis favoritos son casi todos. Esos, y los demás, están en la edición que reeditaron sus hijas, Elsa y Teresa Tió, al añadirle cientos de tirabuzones que no habían encontrado el camino al libro original. Finalmente todos se reunieron en las páginas de la edición de 2001 de "Fracatán de tirabuzones".


domingo, 22 de noviembre de 2009

Looking for Paradise, ¿Encontraste el tuyo?

Algunos pasarán la vida buscando el suyo. No todos pueden distinguir que lo tienen de frente. O quizá lo ven, pero no lo reconocen. Otros no lo buscan porque creen que no lo necesitan.

Esto es parte del “Looking for Paradise” que escribió y canta Alejandro Sanz con Alicia Keys.

“A veces me siento perdido
Inquieto, solo y confundido
Entonces me ato a las estrellas
Y al mundo entero le doy vueltas...”

Sanz le preguntó a artistas, cantantes y deportistas, pero además hizo una convocatoria para que sus fans subieran su video a YouTube e hizo un collage.

Yo tengo la bendición de tener más de un paraíso. ¿Encontraste el tuyo? ¿Lo quieres decir?

(Foto por Cass)

sábado, 21 de noviembre de 2009

Susan Boyle, cuando perdiendo se gana un sueño

Tenía 48 años, las cejas boscosas y un traje que no pasaba aprobación ni para cortinas. Desempleada, vivía sola con su gato Peebles, en una localidad pequeña, que describió como “una especie de... villa”, como dijo -naive- tras rescatar la palabra de la punta de la lengua.
Al salir al escenario el pasado 11 de abril, totalmente campechana, desgarbada, y algo irreverente, provocó las más descaradas burlas del publico y de los 3 jueces (muy neutrales ellos) del concurso caza talentos británicos que Susan ahora ha hecho famoso.

No la sacaron de las casillas, ni de concentración, ni la molestaron; ella se rió con los que se reían de ella cuando dijo lo que soñaba ser: una gran cantante, y que precisamente cantaría "I Dreamed a Dream". Susan ya era sobreviviente de burlas y estaba segura de sí misma y de su sueño.

Las primeras notas de la canción le sirvieron de cachetada a la audiencia, jueces, técnicos de producción y teleaudiencia. Y todavía nos arranca lágrimas de emoción a los cientos de miles que entramos a YouTube para escucharla en lo que llega su producción discográfica. Desde ese día Susan se convirtió en un fenómeno internacional. Los periódicos la destacaban en las noticias de farándula, y estoy segura que las madres la usaban de ejemplo.

En su próxima presentación de la serie “Britain’s got Talent”, Susan apareció con cejas taladas y cabello domado y de un tono más oscuro. Un vestido negro, por aquello de afinar una figura desafinada, y algunas pequeños cambios. La escocesa cantó “Memories”. Cautivó a audiencia y jueces, pero no ganó.

De pequeña aprendí que muchas veces perdiendo se gana. La sobreviviente de años de bulliyng, cinismos y de burlas volvió a convertirse en un fenómeno: ya ha batido récords en Amazon, el portal de ventas por internet, que nunca antes había recibido un número tan alto de pedidos de compra previos a la venta de un álbum.

“I Dreamed a Dream" (Soñé un Sueño) es el título del CD, que Sony Music Entertainment pondrá a la venta dentro de dos días en todo el mundo. “El disco más solicitado en los catorce años que lleva funcionando la tienda online Amazon”, dice El País hoy. Estoy segura de que el talento ganador del concurso –a quien nadie recuerda hoy- no ha tenido, ni tendrá el exitazo de Susan, quien perdiendo, ganó su sueño.
.

viernes, 20 de noviembre de 2009

No a la Pornografía Infantil


No.

No, no.

¡No, no y no!

La pornografía infantil ha sido, es y siempre será absolutamente intolerable.


domingo, 15 de noviembre de 2009

Una convocatoria de amor y color para Richard Pagán

Se busca la obra del pintor puertorriqueño Richard Pagán.

Ricky fue uno de los hombres más dulces que he conocido. Se fue antes de cumplir con uno de sus muchos sueños. Veinte años después, un grupo de amigos lo vamos a ayudar a que se cristalice ese proyecto. Nunca es tarde.


La última vez que ví a Ricky, yo era la sub editora de una revista de cuyo nombre no me quiero acordar. Él estaba de paso en Puerto Rico y nos citamos a almorzar en una fonda de comida criolla cerca de la innombrable publicación de páginas glossy a color.


Él, felicísimo de que hubiéramos podido coordinar par de horas de charla. Deliraba por aquél arroz con habichuelas que le anuncié, y por contarme de los colores de las piezas que tenía en mente para su próxima exposición. Yo moría por verlo y contarle de mi familita y de mis proyectos: renunciar a la revista, y una vez estuviera “emocionalmente a salvo y más tranquila”, "buscar" un segundo bebé. Nos reímos muchísimo. Yo no tenía nombre para el/la bebé. Y en ese momento él tampoco estaba seguro del que le pondría a su exposición. Hablamos sin parar de absolutamente todo. Era una costumbre vieja intercambiar ideas de proyectos, de planes, de ilusiones. Como dos hermanos. Pero ese día, como si no nos fuéramos a ver más.


Él me contó de sus mujeres amadas: su madre y su hermana. De alegrías, y de muchas tristezas. Se burló de mi afán de rescatar de la basura dibujitos y los manchones de las mezclas de colores que él hacía. Yo me burlé de su estilo de pintar con el pincel amarrado a palos largos que consideraba pesados para sus brazos tan flacos. Hablamos de mis padres, de mi esposo y los viajes que acabábamos de hacer. Me hizo mil cuentos de Southampton. Yo le conté que en par de semanas viajábamos a San Francisco, y que mi esposo tenía empeño a ir a tal y a mas cual viñedo. Hablamos de mi hijo, y cómo a los 3 años y medio prefería el yogurt sin sabor que le enseñó a comer tío Ricky.


Nos despedimos con prisa. Quedó pendiente una cena en casa para que compartiera con mi esposo y para que constatara que yo no exageraba cuando le hablaba de las maravillas que dibujaba mi nene, y que como montessiorano aventajado que era, ya reconocía silabas. Yo corrí a supervisar el cierre de la edición de marzo de la tal revista, y él salió a encontrarse con otra de nuestras amigas.


No nos volvimos a ver. El último día de enero -con mucha alegría- salí de la revista para no regresar. A principios de febrero, mi esposo y yo visitamos los viñedos. Ya fuera del ambiente estresante, empezamos el proyecto segundo bebé. A finales de marzo -embarazada, pero sin saberlo aún- recibí un mensaje de nuestro amado amigo en común, el también pintor, Rafi Trelles. Era época de beepers. Contesté de un teléfono público. Me lo dijo de un zarpazo.


Ricky murió en Italia, Montichiari, Brescia, el 23 de marzo de 1989. Tenía 35 años.


Hoy, un grupo de sus amigos -fieles y locos- con los que acampaba, corría por la playa, disfrutaba atardeceres y hablaba de colores; los que lo vimos pintar y fuimos sus víctimas como modelos, tenemos otro proyecto. Buscamos a todos los coleccionistas de arte que puedan tener piezas de Richard Pagán, y los exhortamos a se comuniquen con el artista Rafael Trelles, coordinador del Comité Amigos de Richard Pagán, al siguiente correo electrónico:


rafaeltrelles@gmail.com.


Las piezas se reencontrarán en el Museo de Arte Contemporáneo de Puerto Rico, en la Exposición Antológica 2011 de Richard Pagán. Es por eso, que con mucha ilusión, y con gran alegría, uso este espacio para hacer nuestra primera convocatoria de amor y color.

Deporte de cavernícolas

Con el perdón de los cavernícolas (de los museos). El box -si fuera deporte- sería digno de cavernícolas. Y no. Esto NO le sucede a Cualquiera.

domingo, 8 de noviembre de 2009

Eres feo si te gustan Beethoven, Vivaldi y Bach

Además, poco comunicativo enclenque y aburrido. Eso, a grandes rasgos, dicen los hallazgos de un estudio sobre la percepción general de los fanáticos de la música al pensar en otros. Según mis parámetros de belleza... el concepto sobre el gusto por los clásicos, es errado. ¿O será que me gustan los feos; y para colmo, no me miro al espejo?

Según investigador Peter Jason Rentfrow en su estudio “You are What You Listen To: Young People’s Stereotypes About Music Fans”, a quienes le gusta la música pop son “cortos de inteligencia”. ¡Rayos! ¿Y los cantantes pop? ¿Y los compositores? Naaaaaa... no me digan que todos son brutos. Algunos... transo. Pero puede haber excepciones...

Los jazzeros –según la investigación- son creativos; Los fanáticos del pop, convencionales y cortos de inteligencia. A quienes le gusta la música electrónica son amantes de lo excitante y muy atractivos, aunque neuróticos. Los raperos... hostiles desorganizados y atléticos. Mmmmmm... ¿me permites checar tu iPod?

Pero para que no digan que me lo invento, . The Music In Me”, un multimedia realizado por la Universidad de Cambridge y producido como parte de la serie “Cambridge Ideas” que conmemora el aniversario 800th de la institución, lo confirma. Si todavía lo dudan: hagan el test ustedes mismos, y después hablamos. Cualquier semejanza con la vida real, es pura casualidad. A Cualquiera le puede suceder.

The Music In Me - From cambridge Ideas from Cambridge University on Vimeo.

jueves, 5 de noviembre de 2009

La reinita se baña al mediodía

No falla. Si me dijeran que tiene un reloj alarma que le avisa nuestra cita, lo creería. Antes, yo no era puntual. Durante dos días corridos bajé a almorzar a las 12:00 del mediodía y la ví. Fue pura casualidad. Al tercer día repetí mi cita de almuerzo, y he terminado calendarizándolo. Ahora, no importa la urgencia del trabajo que redacte, suelto la compu y bajo a la cocina para disfrutar la reinita mientras se baña.

Es un espectáculo diario. Todos los días –laborables, feriados y fines de semana- aparece en el patio que da a la cocina. Se anuncia cantando desde que se arrima al guayabo de mi vecino. Después de cantar un ratito, y baja a mi patio, siempre al helecho arbóreo más grande. Cantando y de saltito saltito cambia de rama o se posa en las hojas duras de la vanda, incluso se arriesga a pararse en las raíces de otra orquídea hasta llegar a la fuente. La bordea haciéndose la curiosa, quizá coquetea mirando su reflejo... y se tira.

Se moja. Se sacude. Se vuelve a mojar y se vuelve a sacudir las alas. Recorre la misma ruta de ramas varias veces. Yo no me muevo para no asustarla. Una sola vez intenté buscar la cámara para presentarla por acá y se fue huyendo.

Mañana bajo con la cámara a ver si tengo suerte. En caso de que no llegue, como quiera retrato su escenario.* Tan pronto la fotografíe, sustituyo la imagen. ¿Vale?

A Cualquiera le sucede que se le escapa una reinita. El amigo que grabó el YouTube que sigue a estas lineas, tuvo éxito... quizá por la comidita. Así que se lo tomé prestado:



(* Hoy viernes 6, no llegó la reinita... de todas formas, subi la foto del escenario del baño. La espero mañana ). ( *Ayer sábado 7, no estuve en casa... checo hoy domingo 8...)

(Foto por Cass)

martes, 3 de noviembre de 2009

Recuperé a mi Pablo dos veces

Lo compré el 23 de enero de 1979, y una ola traviesa cometió el vil atentado de arrancármelo el 31 del mismo mes. Atentó, no lo logró. Lo recuperé porque se lo arrebaté todavía entre arena y espuma. Comprendía que la ola era dueña de muchos de sus versos. Pero ya yo había pagado $6.95 en una librería de la Antigua Ciudad (el precio todavía está marcado a lápiz en la última página en blanco). Recuerdo que me molesté tanto que de regreso al apartamento –a pasos de la orilla azul- rumiaba mientras tramaba la metodología para secar la humedad salada de las páginas de una intensa cronología de poesía/vida.

¿Qué hubiera hecho Neruda? Seguro que se lo hubiera llevado a La Casa Junto al Mar en Isla Negra, y se lo hubiera entregado a algún hermoso mascarón de barco antiguo, que con el recuerdo del salitre sobre su frente hubiera frotado la sal del papel.

Neruda le pudo haber permitido a mi libro una siesta colgado de alguna red de pescador atada a las vigas escritas de amores. Al despertar, de seguro la brisa del Pacífico hubiera hecho su trabajo.

Pero no. Neruda no estaba en mi apartamento, ni yo lo podía llevar el libro a su casa. Así que abrí la ventana que daba al mar, y puse el libro abierto en la mesa frente a la ventana. Mantuvo el mismo peso, la segunda mitad sobrevivió sutilmente fruncida; y, como no había escrito comentarios en tinta... no hubo daños mayores.

Me mudé tres veces. Hacía años que no lo veía y lo había extrañado porque soy de las que lee y relee sin pudor a Pablo. “Sin pudor”, porque no me avergüenza decir que por más que lo leo, no me permito memorizar sus versos para recitarlos con soberbia. La idea es saborearlos como el primer beso.

Recuperé a mi Pablo por segunda vez durante unas vacaciones cerca de un mar de atardeceres. Hacía años que no veía a una amiga querida, y en algún momento de la conversación, confesó que tenía mi libro sin autorización. Advirtió además, que no me lo iba a devolver. Se quejó de que no entendía unas anotaciones que yo había garabateado a lápiz. Me lo trajo para que yo le descifrara tres de mis anotaciones: “Se jodió el 31 de enero a las 9:45 am en la playita de casa”, “El libro que se duerme... se lo lleva la corriente”, “Si Pablo se entera, ¡se lo goza!”

Al explicarle el cuento de la ola, el libro destiló arena. Mi libro habló y reclamó regresar a mis manos. “La poesía no habrá cantado en vano” .

domingo, 1 de noviembre de 2009

Conversamos el miércoles, cuando apague el celu

No hay lugar donde una se meta que no vea a la mayoría de las personas con el aparatito pegado a la oreja, o conectado con algún artilugio de “hands free”.

¿Alguien recuerda cómo eran las conversaciones antes de los celulares (A.C.)? No teníamos que textear para avisarle a miles de “amigos” ni “seguidores” lo que estábamos haciendo ni lo que pensábamos. De hecho, me pregunto si a los miles de “amigos” realmente le interesa “saber” lo que piensas y lo que sientes y que media humanidad “reaccione” comentándolo hasta con el pulgar arriba (thumb up).

¿Alguien recuerda cual fue su ultima conversación de mas de 10 minutos sin interrupción de llamadas, twitteo, mensaje de texto, o aviso de correo electrónico?
Con la premisa de que “la comunicación electrónica nos va incomunicando de las personas que amamos (más allá de la “lista de amigos” o “lista de seguidores”), los miércoles por la noche, el restaurante Neo ofrece la solución: desconectarse para conectarse.

Neo, en el hotel The Mansion on Peachtree, en el barrio Buckhead de Atlanta, le exige a los comensales que dejen todos los aparatitos electrónicos en manos del capitán de meseros. La idea es “brindarle una experiencia única para los clientes”: la posibilidad de conversar, de saborearse un plato, un buen vino, de admirar la sencillez de la margarita y la complejidad la rosa del centro de mesa... y de perderse en la profundidad de la mirada de quien tienes al frente sin que te interrumpa la llamada de cualquiera de los 25 teléfonos que tienen las 20 personas a tu alrededor.

El único y gran problema es tener que pagar por ello... porque nada de baratitos que son los restaurantes que te guardan el celu. ¿No sería mejor apagarlo?

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