Visitas de hoy en adelante... "Cualquiera" no contó el primer millón

Entre nos...

martes, 29 de junio de 2010

Hace un año… una hortensia y 18,000 cosas

Hace exactamente un año que nació A Cualquiera le sucede. Nació como proyecto especial para una clase... y en contra de mi voluntad. Desde el día uno dije que crear un blog era desnudarse, y que yo no estaba en esas... peeeero... como había que pasar la clase, reíme un poco mientras me despojaba de los interiores y mostraba mis intimidades a desconocidos... qué carajetes... Había que pasar la clase...

Y sin decoro alguno, sin ton ni son, durante el año que hoy culmina, me he desnudado 124 veces. Han visto mis intimidades 16,119 visitantantes fugaces; es los cuales 128 son curiosos fijos.

No he contabilizado los comentarios porque nunca he enumerado las dosis de amor. En la mayoría de los posts ¡hay tantos besos, abrazos, buenos deseos, buenas vibras y cariño! Aún en mis más cínicos desnudos, siempre hay alguien que me baja el diapasón con un comentario adorable.

A Cualquiera le sucede tiene un hermano gemelo: conViviendo con Intruso, que al día de hoy no estoy segura de que continúe abierto por razones que conocerán en su espacio. Al momento, ha tenido 16,113 visitas, 91 seguidores fijos en 126 desnudos dolorosos. Aquella casita duele. Advierto que no hay celos ni competencias entre ambos blogs.

Aunque detesto las matemáticas, prefiero decir que desde que nacieron, el 29 de junio de 2009... mis 250 desnudos han recibido 32,232 vistazos. Muchas fresquerías en sólo 12 meses. Muchas y luengas. No sumo seguidores porque algunos están en ambos y de nuevo… sería injusto.

Lo que no puedo dejar de decir es que durante este año he tenido 18,000 experiencias hermosas que jamás sospeché que sucederían. Y eso, señor@s no le sucede a Cualquiera que se desnude...

Para conmemorar este primer año de desnudos, les regalo una hortensia y mi gratitud. Llévensela, por favor. Es el primer regalo a mano izquierda. Me ha costado un esfuerzo enorme componerla... y ahora, para colmo, no la puedo subir con el post... digo, con éste nuevo desnudo... quizás después lo logre...

¡Besos!

(Foto, del archivo de prueba que traen las compus nuevas, Mi ex com-PUTA-Dora murió en el proceso de bloguería)

***BTW, si alguien se ofende con la publicación de alguna foto de la Gueb, que lo diga ya... o que calle para siempre. Si lo dice, la borro inmediatamente, y si quiere; le pido excusas públicamente por el malrato. Si toma alguna de las mías, que no sea miserable y lo diga.

domingo, 27 de junio de 2010

Like a Natural Woman...

Alta, baja; linda, no tan linda; flaca, no tan flaca; latina, gringa, canadiense; blanca, menos blanca, negra… Una diva es una Diva cuando se sabe grande y no teme compartir el mismo escenario con otras grandes. Ojo, que no se trata de compartir hombres, parte de los músicos, los coristas, y los fanáticos… Las divas se sienten muy mujeres, y lo expresan bien. Yo, no seré una diva a la Celine Dion, ni una Gloria Estefan… pero me siento de lo más bien. Cualquiera no puede darse el lujo.

Natural Woman (Aretha Franklyn)

Looking out on the morning rain
I used to feel uninspired
And when I knew I had to face another day
Lord, it made me feel so tired
Before the day I met you, life was so unkind
But your love was the key to peace my mind

Cause you make me feel, you make me feel, you make me feel like
A natural woman

When my soul was in the lost-and-found
You came along to claim it
I didn't know just what was wrong with me
Till your kiss helped me name it
Now I'm no longer doubtful of what I'm living for
Cause if I make you happy I don't need no more

Cause you make me feel, you make me feel, you make me feel like
A natural woman

Oh, baby, what you've done to me
You make me feel so good inside
And I just want to be close to you
You make me fell so alive
Cause you make me feel, you make me feel, you make me feel like
A natural woman.

(Foto Mujer en el baño, de Pierre Bonnard)


domingo, 20 de junio de 2010

“No teno bigote. Soy igualito a mamá” (deMadre XIX)

“¡Ave María, si salió caga’ito a tu marido!” Esas fueron las primeras palabras de “El Titán” -mi ginecólogo- cuando sacó a Mi Hijo Favorito de los Menores de la casita temporera que le dí durante sus nueve primeros meses de existencia.

Nació con el pelo negrísimo, fino y tipo “punk”. Con las caderas fuera de sitio, un reflujo que le provocaba los más espantosos vómitos tipo proyectil, y una actitud de siete pares de cojones que requería de cuidados especiales. Y cuidados especiales tuvo. Su padre le habilitó el Moisés, y luego la cuna para que se mantuviera elevado. De día, yo lo cargaba en una especie de mochila que en aquella época se llamaba Kangoroo. Tan pronto pesó 18 libras, el bolso de canguro le tocó al padre. Y limpiar las vomiteras también.

Mientras más crecía el muchachito, más se parecía a su padre: pelo y ojos negrísimos, nariz y labios… igualitos. Era un clon en el que se repetían la forma de la cabeza grandota, la piel acanelada, espalda ancha y poco después se replicaba la forma de caminar y los gestos.

Cuando tuvo uso de razón prematuro descubrió que su padre se inflaba de orgullo cuando la gente se admiraban del parecido de ambos. Travieso desde chiquilín, se percató que causaba risas cuando insistía en que se parecía a Mamá. “¿Y ese pelo tan negro?”, “Como el de Mamá.” “¿Y los ojos tan negros?” “Como los de Mamá.” “ ¿Y esa piel tostadita?”, “Como la de Mamá.” Y por si las dudas que cabello claro, ojos verdes y piel blanca de Mama lo hacían menos hijo mío, se me pegaba del regazo e insistía ya furioso, “No teno bigote. Soy igualito a mamá”.

Superada la condición de las caderas, el muchachito resultó ser tan atlético como el padre. Víctima de las amenazas del niño que rechazaba su genética, el padre de la criatura que insistía en parecerse a su mamá, se vio forzado a hacer de coach del equipo de baloncesto. “Si no eres el coach, no juego”, le dijo con descaro y obvio chantajeo. Jugador y dirigente eran como dos gotas de agua, uno en grande y otro en chiquito. Al ganar el campeonato, le grabaron el nombre del niño al trofeo del padre.

Deportista y súper activo como el padre, era de los niños que juegan y sudan, de los que corren y se ensucian.Baloncesto, bici, pisa y campo… igual que el padre. Llegó en momento en el que Súper Papa dejó de hacerle caso al asunto del parecido a la madre. Sólo entonces el Segundogénito dejó de molestarlo. Al fin de cuentas, ¿quién lo llevaba a los Boys Scouts los viernes en la noche mientras otros padres estaban de Viernes Social? ¿Quién lo apoyó cuando se emperró en tocar charango, y luego trompeta? Súper Papá. ¿Quién le permitió tomar la licencia de conductor más temprano que el hermano mayor? ¿Quién lo instó a trabajar antes de tener edad reglamentaria?

En escuela superior, cuando las hormonas gritaron que ya era más que obvio el parecido con Súper Papá, se acurrucaba en mi regazo -y picarón- guiñaba el ojo y decía que se parecía a Súper Papá, pero que para no herirme seguiría diciendo que era a mí.

Ahora quiere tener bigote y barba… que todavía no asoman. Quizás se parece a Mamá…

¡Feliz Día de los Padres mi amor!”

(Foto, x Cass, del álbum familiar, circa 1993)

*Post itinerante desde el blog deMadre, su verdadera casita.

"El Mejor Padre que te pude escoger"* (deMadre XVIII)

La verdad es que mi Hijo Favorito de los Mayores no se parece a su padre; y que no por eso mi esposo es feo. El “problema del papá" continuó a través de toda la primaria, cuando lo molestaban por el apellido. El lío era que su padre tiene un apellido de solamente tres letras. Eso le costó que lo fastidiaran y le pusieran sobrenombres.

Sin embargo, el tipo del “feo” del apellido de tres letras de quien él no se parecía, lo llevaba al baloncesto, jugaba a los piratas en la cama, lo subía y le daba vueltas; y siempre estuvo pendiente de todos los intereses, detalles y gustos de su Primogénito.

Sus cumpleaños siempre fueron fiestas nacionales. Era su Padre quien lo llevaba a jugar golfito, a la bolera y a correr bici en el paseo tablado que bordea la playa. En otro de los cumpleaños, cada espacio de la casa se convirtió en un festival de Monopolio y su padre estuvo pendiente de todos los detalles. En otro, casi una decena de casetas de campaña ocuparon el patio. ¿Y quién se encargó de que no se martillaran los dedos? El del apellido de las tres letras: Súper Papi.

Ya nadie se burlaba del apellido de tres letras ni de que el Primogénito no se pareciera a su padre.

Una noche de esas en las que los muchachos empiezan las salidas nocturnas y las restricciones de las 12 de la medianoche (que siempre se pueden extender un poco más), recibimos una llamada del Primogénito: estaban en el carro de un amigo, y por la falta de experiencia, dejaron las luces encendidas mientras iban al cine. El amigo no se atrevió a llamar a su represivo padre, y le pidieron a nuestro hijo que llamara a Súper Papi, a sabiendas de que los socorrería sin peleas.

Yo me escandalicé como gallina alborotosa y lloré rogándole a mi esposo que fuera a socorrerlos. Su táctica fue otra. “Para que aprendieran”, les dio las instrucciones paso a paso para que cargaran la batería con los cables de no sé qué e hicieran no sé cuánto. Los chicos salieron del aprieto gracias a Súper Papa. Y así ha sido unas cuantas veces más. Todavía hoy, Súper Papi ayuda al aspirante a abogado a hacerse corbatas y a “bregar con el carro”.

Son tantas las historias, que continuarán como novelas de entrega. Y nunca le he tenido que repetir al muchachote lo que le dije en Kinder: "Tu papá es el Mejor Padre que te pude escoger". Eso no necesariamente le sucede a todos los hijos...

¡Feliz Día de los Padres, mi amor!

(Foto, del álbum familiar, circa 1985)

*Post itinerante desde el blog deMadre, su verdadera casita.

Te lo dicen los 3 pajaritos de Bob

Es domingo. Tengo que lavar ropa, la cama no está hecha y quedan trastes en el fregadero… pero sol salió justo cuando mi hijo llegó de parranda. Lo único que me importa es que el muchacho está bien. Bob Marley me lo dijo hace muchos años, y yo -de tonta- bailaba sin escuchar.

Ahora siento que se me puede escapar el tiempo y sencillamente le voy a hacer caso a los tres pajaritos de Bob, que a pesar de los años, se me acercan a otras ventana. Me voy a acurrucar con el manganzón y a cantar la misma canción: "Don't worry about a thing, 'Cause every little thing’s gonna be all right!".

No voy a perder el domingo entre ropa, trastes y preocupaciones tontas. A Cualquiera le puede suceder... y hoy no caigo en la trampa.

(Foto de la Web)

Three Little Birds

Don't worry about a thing,
'Cause every little thing gonna be all right.
Singin': "Don't worry about a thing,
'Cause every little thing gonna be all right!"

Rise up this mornin',
Smiled with the risin' sun,
Three little birds
Pitch by my doorstep
Singin' sweet songs
Of melodies pure and true,
Sayin', ("This is my message to you-ou-ou:")

Singin': "Don't worry 'bout a thing,
'Cause every little thing gonna be all right."
Singin': "Don't worry (don't worry) 'bout a thing,
'Cause every little thing gonna be all right!"

Rise up this mornin',
Smiled with the risin' sun,
Three little birds
Pitch by my doorstep
Singin' sweet songs
Of melodies pure and true,
Sayin', "This is my message to you-ou-ou:"

Singin': "Don't worry about a thing, worry about a thing, oh!
Every little thing gonna be all right. Don't worry!"
Singin': "Don't worry about a thing" - I won't worry!
"'Cause every little thing gonna be all right."

Singin': "Don't worry about a thing,
'Cause every little thing gonna be all right" - I won't worry!
Singin': "Don't worry about a thing,
'Cause every little thing gonna be all right."
Singin': "Don't worry about a thing, oh no!
'Cause every little thing gonna be all right!


viernes, 18 de junio de 2010

¿Serán BRUTOS… o brutitos?

Antes, los padres nos teníamos que asegurar que los niños no se creyeran invencibles como los personajes de los cómics: Superman, El Hombre Araña y otros engendros de la imaginación que se metían entre los sueños de los niños. ¿Pero ésto? Se trata de idiotas mayores de 5 años. Algunos, padres que tendrán la moral en calzoncillos cuando se les ocurra –si es que se les ocurre- convencer a sus hijos para que no se tiren del techo. No. No, y no. Esto no le puede pasar a cualquiera.


martes, 15 de junio de 2010

Gol y Fifa dicen “miau”

En casa sólo se ve fútbol cuando hay Copas. Entonces, nos pegamos de la tele, y le gritamos al favorito que seleccionemos para cada juego. Por regla general, siempre le vamos al contrario de Estados Unidos; a los latinoamericanos; y si no, a España, a Portugal, o a los que bailen más graciosos cuando meten un gol.

Las reglas son fáciles, las aprendemos para cada Copa. ¿Los jugadores? Nos volvemos unos expertos gracias a los comentaristas de Univisión, porque las cadenas norteamericanas no pueden identificarlos ni por el número. Tampoco reconocen el pasado histórico de los equipos, ni el de los jugadores. Nosotros, aunque no sepamos, queremos aprender. Verdaderamente es un deporte hermoso. No es tan alocado y frenético como el baloncesto, ni tan lento como la pelota.

Hay que recordar que acá dependemos de los narradores y analistas. Nuestros juegos “nacionales” son la pelota y el baloncesto. Ahora, apenas estamos formando un equipo de balompié y se concentran esfuerzos en levantar la fiebre y descubrir/desarrollar el talento entre los niños.

Con suerte, en algún momento algún zocotroco gubernamental –algún cagacatre, o soplapotes- se percatará de que cinco millones de habitantes tenemos galillos para gritar “gooooooooool”; y, que los jugadores se pueden subir las camisas, dar unos pasitos de salsa o bajarse los pantalones cuando anoten. Y más vale que anoten mucho.

Mientras eso sucede, y para garantizarle a mi Pariente Más Cercano y a los hijos de mis entrañas que nunca les esconderé el control remoto, les prometí gritar Gol con ellos y recordar el Fifa continuamente.

¿Qué cómo? Mis próximos gatitos se llamaran “Fifa” y “Gol”. Sin embargo, la promesa fue hecha con cautela. Mi Hijo Favorito de los Mayores me recordó que a mi esposo no le gustan los gatos, y aunque no es un cat killer’, podría darle un golazo a cualquiera. De ser así, mi venganza sería pedirle que se suba la camisa, haga unos pasitos de salsa con sus dos pies zurdos, se baje los pantalones y soporte una grabación full blast de vuvuzuelas… mientras llevo a Gol y Fifa al vet. ¡Miau!

(Foto, de la Wb... no he estado por allá)

domingo, 13 de junio de 2010

viernes, 11 de junio de 2010

deMadre estrena vestido

Lo hice solita. Claro, el sistema fue “Idiot Proof”. Algo así como “How to Change the Look of your Blog for Dummies”. Lo encontré esta mañana al amanecer de Dios, como siempre, antes del segundo café que me prepara Mi Pariente Más Cercano.

Desde que nació deMadre, le quise dar un look distinto al del floripondio de hortensias azules que le enganché. Eso, porque no había tenido acceso a mis álbumes de fotos que se habían quedado en el disco duro de la difunta com-PUTA-Dora.

Le pedí ayuda a varios expertos. Seleccioné unos templates bellísimos –de esos gratis de Blogger, que son los mas sencillitos- pero por más que intenté, no pude.

Y esta mañana, con el sol, llegó la luz. No la busque. Por alguna razón desconocida, metí el dedo en algún sitio desconocido y me salió en la pantalla “algo” que parecía el sistema cavernícola de mis dos casitas originales. Vi decenas de plantillas y probé muchas de ellas, pero honestamente me sentí como cuando vas al vestidor y te cambias y te cambias y no te gusta nada. “Algo me tiene que gustar antes del segundo café. Cuando descubrí una de fondo claro y con tres flores, sentí que esa era.

Ya mi esposo entraba a la biblioteca, y decidí que esa era la señal del Cielo. Tiene flores y esta mejorcito que el de la hortensia. ¿O no?

¡Oh! Me acabo de dar cuenta de que probablemente no sea gratis… en cuyo caso, regreso a otra “primitiva” con las mismas hortensias azules. Entonces, cabe la posibilidad de que deMadre regrese a su ropa vieja. A Cualquiera le sucede.

jueves, 10 de junio de 2010

¡Faltan dos horas!

domingo, 6 de junio de 2010

Sobre "La chispa de la vida" y otros secretos

En menudos problemas nos ponen nuestros hijos cuando “investigan” sobre nuestras travesuras infantiles. Interrogan a los abuelos, a los tíos, tíos abuelos, amigos, vecinos. Mientras más crecidos, más se esfuerzan en la búsqueda.

En mi caso, mis padres tenían prohibido revelar mi segundo nombre y que me había escapado de un colegio católico varias veces; hazaña insólita en un escenario con monjas al asecho y portones encadenados. Yo tenía las herramientas para amenazarlos: las aventuras adolescentes de mi madre fueron 18,000 veces peores, ¡en el mismo colegio! Y ese, era buen precio por su silencio.

Sin embargo, no pude ocultar algunas de mis aventuras durante los años de escuela superior y universidad. Culpo a la evidencia fotográfica, así como a la indiscreción de mis compañeros. Claro, hacía tiempo que no los veía y no tuve oportunidad de chantajearlos.

Los chicos me preguntaban mil veces por los apodos que me tenían en aquella época y rehusé revelarles que me decían “garza” por los hilitos que tenía por piernas. Las rodillas parecían los nudos.

A alguien se le chispoteó que yo era una pequeña tormenta por el campus universitario, y, que cuando aparecía a los salones, era como un sol que "llenaba cada recinto de luz" (uy, que "corny"). Avergonzada ante mis hijos del origen de la tontería que todavía mi esposo dice casi 30 años despué, preferí confesar otro sobrenombre menos romanticón.

Por siempre tener una “ocurrencia graciosa” que con delicado cinismo me sacaba “debajo de la manga” ante cualquier situación; por reírme y hacer reír hasta en las situaciones más solemnes y tristes, al más refunfuñón, a alguien se le ocurrió decir que yo era como la Coca-Cola, porque tenía “la chispa de la vida”. Inicialmente me chocó, pero como siempre me he reído hasta de mí misma, hoy hago público ese secreto que me arrancó Mi Hijo Favorito de los Menores.

Mi Hijo Favorito de los Mayores no forcejeó para sacarme el otro de mis grandes secretos: mi segundo nombre. El listín buscó acceso a MI acta de nacimiento… pero ese secreto… permanecerá secreto.

miércoles, 2 de junio de 2010

Machos feos, mejor espermatozoides

¿Quién no ha escuchado eso de que “el hombre, mientras más feo, más hermoso”?

Creo que el dicho hacía la comparación con “el oso” porque esa era la rima: "El hombre es como el oso... mientras más feo, más hermoso”. Yo me lo creí y nunca le hice caso a los pretendientes guapos. Pero ahora ésto se complica.

¿Será por eso que hay tanta gente fea? Digo, a juzgar con los concursos de belleza… A Cualquiera le surge la duda... Pero para asegurarnos de la teoría, habrá que seguir investigando. Por ahora se trata de la calidad de los espermatozoides... de... los peces.

(Foto, de la nota original de la BBC)

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