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martes, 18 de mayo de 2010

RIP a la com- PUTA-Dora

Ya no eran los Virus Toyans, ni los bajones de energía eléctrica. Dora colapsó irremediablemente. Fue un dramático Grand Finale el de la sinvergüenza. Me hizo perder -una vez más- material importante; me molestó. Me fastidió. Me hizo perder tiempo y energías positivas.

Le rogué, le pedí que no se fuera al paraíso de las compus. Ante su intransigencia, me sentí burlada y hasta humillada. Entonces, hice lo que ya me habían sugerido tantas personas, y yo -tan sentimental- no había querido hacer: la envié al infierno de las compus.

Como ya le dije a Aida, de Pluma Roja, la muerte de la com- PUTA-Dora fue una muerte lenta, que me causó mucho dolor en el intelecto y en el bolsillo. Por eso no le guardo luto. Pensé que en su ancianidad tendría algo de respeto y consideración, pero no fue así.

El dicho que a rey muerto, rey puesto, nunca me gustó; pero que la putana sepa hasta en el infierno de las piezas electrónicas más dañadas que ella... donde quiera que esté... que sepa, que se entere, que ya fue sustituida por Della la Bella.

Della la bella es una "Dell" completamente negra. Como no soy racista, no problem. No trajo pantalla, pero la que heredé de mi Hijo Favorito de los Mayores, le caen perfectas. No me gusta que tenga bocinas externas, pero me dicen los que saben, que las nuevas compus son así. Las bocinas parecen orejas.

Para inaugurarla, le dí una tarea forzada: crear una nueva casita para separar los "DeMadre" que aparecían por acá con demasiada frecuencia. Colaboró exitosamente en su primer gran trabajo. El nuevo blog se llama precisamente "deMadre". Todavía no he vestido la nueva casita con el template que quiero. En eso Della la Bella tendrá que ser más cooperadora.

De todas formas estoy segura que ahora podré ponerme al día visitando mis casitas favoritas. La Promiscua se ha portado de lujo durante éstos días. Sé que lo hizo a ver si yo la adoptaba como "la oficial" que reine en mi mesa de trabajo. Pero ella se tendrá que acostumbrar a que su puesto está en la cocina, brindándole sus teclas al fogoso toqueteo del primero que llegue.

Mientras tanto, bienvenida Della.

(Foto, de la Web... ya no queda ni el recuerdo de la Com-PUTA-Dora... solo el disco duro... a ver si salvo algún material)

jueves, 25 de marzo de 2010

Soy adicta al Internet... ¿y qué?

No pertenezco al grupo de Adictos Anónimos al Internet (AAI) porque no me dá la Santa y Real gana. Me niego a pararme ante un círculo de otros adictos para decir: “Buenas noches. Mi nombre es Cassiopeia MacMillan, tengo 54 años y hace más de 12 que soy adicta a las computadoras y al Internet. No puedo pasar más de dos horas sin checar mensajes electrónicos, ni un día sin leer blogs”

Inmediatamente los otros ojerosos adictos –ya no tan anónimos en esa etapa de confesiones- me dirían a coro y en estéreo: “Buenas noches, Cassiopeia... etcétera, etcétera, etcétera...”

¡Nooooooo! No lo toleraría. Y menísimos que mi pobre familia se someta a las terapias de grupo para los Familiares de los AAI.

Entonces, ¿qué queda? Señoritos y señoritas... queda la penosa estrategia de “romper en frío”. Lo interesante es que aunque no estoy interesada en hacerlo, ya sé lo que se siente.

El Withdrowal Syndrome -o Síndrome de Retirada- de cualquier adicción es más terrible que los efectos mismos de la adicción. Y en el caso de los adictos al Internet, una se siente que se muere, suda frío, los dedos se mueven como si estuvieran tecleando y la vista busca cualquier pantalla, aunque sea la de un televisor. ¡Es horrible!

Este fin de semana estuve privada del Internet en un supuesto “viaje de placer” en un alegado hotel de 5 estrellas ubicado en un “resort/Paraíso caribeño”.

¡Oh Dios! ¿Para qué fui? Tan feliz que soy en mi casa, donde en vez de 5, tengo todas las estrellas del mundo solo con salir al patio y con escuchar que me llamen con mi nombre de constelación...

Pues fui para acompañar a mi “Pariente Más Cercano”, quien había recibido el viajecito como premio por sus ejecutorias laborales... y porque –honestamente- yo también me lo merecía por apoyarlo.

El asunto es que me habían dicho que en ese resort paradisíaco había guai fai (wi-fii) hasta en el baño. También me habían advertido que tener Internet en la Blackberry era una invitación a que me cobraran aproximadamente $900 -¡DIARIOS!- ya que no aceptaban a mi proveedor de servicios telefónicos.

Así las cosas, esta chatita optó por desactivar el Internet del teléfono, y llevarse a la com-PUTA-Dora, “La Promiscua” de la que ya les hablé, que en comparación con los nuevos modelos parece un grill-aplasta-sandwiches de 12 pulgadas.

Bellos como camellos, mi esposo -o “pariente mas cercano”- y yo nos movilizamos por dos aeropuertos. Yo, en silla de ruedas; y él, cargando La Promiscua y varios paquetes, hasta llegar al dichoso Resort. Ahí empezó la tragedia.

No funcionaba el guai fai de la habitación, tamaño suite, por aquello de que era para personas con impedimentos, y son necesarios los espacios anchos para que se desplacen las sillas de ruedas, y las paredes con barras. Pero, ¿cuál era el rollo de no tener guai fai en una habitación para personas “especiales”? No caminar no es sinónimo de no teclear. ¡Por Dios que no escribo con los pies!

En resumidas cuentas, no pude usar el Internet sábado ni domingo. El lunes tuve una hora de acceso desde el lobby del Paraíso hotelero 5 veces estrellado. El lunes cuando intenté repetir la hazaña mientras hacíamos el check out, ¡el hotel perdió la señal de gui-fi!

Finalmente: Buenas noches. Mi nombre es Cassiopeia MacMillan, tengo 54 años y hace más de 12 que soy adicta a las computadoras y al Internet. No puedo pasar más de dos horas sin checar mensajes electrónicos, ni un día sin leer blogs y estoy en la desesperación total después de pasar 4 días sin leer blogs. Así que ésta noche me voy a pegar de la compu como hiedra a pared a ver su recupero decenas de lecturas atrasadas.

Soy adicta... ¿y qué? A Cualquiera le sucede.

(Foto del Internet... protagonista de mi adiccion)

miércoles, 15 de julio de 2009

Promiscua está en mi cocina, ¡lista para la acción!

Promiscua siempre está disponible, dispuesta y abierta. Prendida y llena de energía, espera que le toquen las teclas al ritmo que sea... dedo a dedo y despacito; le intriga, pero no le molesta. Igual puede ser un toqueteo de apasionado, fuerte y a paso lento, que disfrute cada caracter, cada letra, cada espacio. Tampoco le importa que los dedos corran rápidos y a golpetazo de yema diestra. Ella siempre responde. Y responde igual. Con todos. Democráticamente. Podría decir que es la única Promiscua fiel que conozco.

No tiene secretos. Ni siquiera la contraseña, que para el que la necesite, vaya sabiendo que es: “nada”. O sea, que no tiene “nada” de secretos. Le gusta Googlear y últimamente Twittea. Tiene el privilegio de contar con el mejor programa y el mejor antivirus... hay que mantener sus defensas en high mode.

Sus foulders son tan públicos que a nadie le importan.

A veces está abierta en The New York Times, pero igual puede ser en El País que en el blog de Coco Garcia. Facebook es una de las páginas más frecuentadas en la compu que hace tiempo bauticé como “La Promiscua”. El relajito es que se entera de las interioridades de todo el que se sienta a usarla. Uno de sus usuarios más frecuentes incluyó una selección de sus iTunes, que yo aprovecho para amenizar las vueltas que le doy al cucharón mientras guiso habichuelas.

Por si las dudas, no pierdan el tiempo preguntando semejante "bajeza"... No lo niego, esa laptop es el mejor libro de recetas que he tenido en toda mi vida. Cualquiera se aprovecha de la presencia de una Promiscua tan fiel en el counter de la cocina.
(Foto por Cass)
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