
Mis gritos descontrolados despertaron a mi esposo. El pobre roncaba cuando yo estallé en altos decibeles, ¡de risa! Ahora no estoy segura si mi cómplice fue Mi Hijo Favorito de los Mayores, o Mi Hijo Favorito de los Menores. Pero prometo que uno estuvo ahí, en la esquinita de la “Biblioteca” donde tenía aquella PC último modelo de finales de siglo pasado.
El “escándalo de risas” sucedió a eso de las 10:00 de una noche cualquiera. Debo aclarar que cuando instalamos el msn en la única compu de casa, abrimos una cuenta de Hotmail familiar, y le incluí el msn por aquello de “chatear” con los amigos y familiares que no podíamos visitar. También abrí mi propia cuenta por aquello de que en el periódico aún no teníamos correo corporativo.
Para que mi esposo sintiera que era dueño de una personalidad cibernética le hicimos una cuenta de Hotmail. Así todos podríamos “chatear” con quien quisiéramos.
Por ingenua, dejaba abierta la ventana del chat. Pensaba que así, mis amigos me podrían localizar “en vivo”. ¡Já! Lo que dejé abierto fue la ventana a desconocidos, o desconocida. Entonces, una noche de acción cibernética, recibí un zumbido de una tal Vanessa. No conocía a ninguna e ignoré su reclamo.
-“¿Fulano? ¿Estás ahí?”, fue el primer mensaje. “Ah… no es para mí, quizás es una compañera de trabajo de mi esposo. Le voy a decir que despierte”, pensé.
-“¿Fulano? Soy yo, tu Vane”, lamentablemente para ella, aún no me había levantado de la silla, y preferí conocer a la Vanesa que además de compañera de trabajo, era propiedad de mi amado esposito.
-“¿Fulanito? No te escondas. Mira que te veo… y sé que estas on-line…” Ya se estaba pasando de la línea la Vanesita ésta. Y decidí darle cuerda a ver cuán lejos la llevaba…
-“¿Vanesa?”, le escribí temiendo la contestación.
-“¡Ay que rico que te encuentro!” ¡Mierda! Esa era la contestación que temía.
-“¡Qué bueno que habla, doña Vanesa. Así le puedo informar que mi abuelo está incomunicado en una Unidad de Cuidado Intensivo. Le dio un ataque al corazón, y claro, como ya no es tan joven como le hace creer a todos, no le pueden hacer una cirugía de corazón abierto y tememos lo peor. Si quiere pasar a verlo, me dice para dejarle un espacio de la única hora que nos permiten.”
-“Oye, y ¿qué edad tú tienes?” Umjum… Lista la Vanesa esa… ¿querría algo con el nieto de mi esposo, que era yo?
-“Tengo diecinueve, pero mi novia, que está aquí conmigo, dice que tengo ‘baby face’ como mi abuelo. Así que si él parece que tiene 20 años menos, yo tendría cara de feto! Jajaja”
-“Ahhh, pues que se mejore tu abuelito! Bye.”
-“Gracias, doña Vanesa. Le daré sus saludos cuando salga del coma”
-“Okey. Bye.”
¡Jua, jajajaja! Me había estado riendo, durante el chat, pero ya lloraba y gritaba del ataque de risa. Mis hijos se rieron con la muela de atrás porque esa noche se dieron cuenta de lo que soycapaz de hacer. Demás está decir que la Vanesita sufrió de un punto final (no coma) y de boqueo total de todos los msn de casa.
Entre ronquidos, mi esposito me preguntó por el motivo de los gritos. Yo le dije que un chiste por chat con su amiga Vanesa.
-“No conozco a ninguna Vanesa”, dijo entre ronquidos. Y le creí... A Cualquiera le sucede.