Visitas de hoy en adelante... "Cualquiera" no contó el primer millón

Entre nos...

jueves, 31 de diciembre de 2009

Celebramos con Río de Janeiro

Otra vez lo hicimos. “Despedimos” el año dos horas antes. Como desde hace 3 años, hemos seleccionado la hora de Río de Janeiro”. Mientras en la tierra carioca hacen el conteo regresivo, nosotros checamos en Internet alguna música de Brasil y entonamos con las uvas, las copas en alto, y por supuesto... las "estrellitas". Eso le da tiempo a nuestros hijos a irse de pachanga, cuando todavía el tránsito no está alocado.


Además, nos da la oportunidad de robarle unas horas a la ilusión de empezar “en limpio” dos horas antes. El sonido de los fuegos artificiales y sus relumbrones en las ventanas de cristal, nos avisaran que es tiempo de darnos el primer beso del nuevo año aunque estemos entredormidos... ¡Feliz Año Nuevo mi amor!


(Foto de la Web... Tengo una parecida, pero no tan buena...)

miércoles, 30 de diciembre de 2009

Miau. Hoy es...30

A petición popular, presento a Calen, el gatito de madera que custodia mi compu, y me mantiene orientada en tiempo. Tiene la ventaja de que aunque pasen los años, nunca caduca ni expira. Siempre está vigente. Como el amor. Miau.

(Foto por Cass)

lunes, 28 de diciembre de 2009

La cuenta regresiva avanza... 28, 29, 30 y 31

Avanza para minimizar la espera: cuatro... tres... dos... uno...

Para esta época siempre tengo los calendarios necesarios para ubicarme temporalmente en cada espacio de la casa: uno para la habitación (para las citas médicas y los viajes y vacaciones de los muchachos); uno al lado del escritorio (para las citas de trabajo “en la calle” y marcar los “deadlines” de las entregas); y otro, en la cocina (para programar las visitas y jolgorios familiares en casa, o en casas ajenas). Para marcar las fechas, les pongo pestañitas de colores con los compromisos, de manera que si cambia de fecha, levanto la pestaña y la acomodo en el cuadrito del día correspondiente... sin hacer borrones.


Además de esos tres -que deben ser bonitos y si posible de los que regala el banco a donde va a parar mi salario antes de esfumarse-; necesito uno plástico, pequeño, que distribuye mi centro de trabajo, y especifica los feriados “oficiales” según el convenio colectivo del gremio al que pertenezco; y otro que llevo en “La libreta Negra” de las reuniones y organizar tareas a corto, mediano y largo plazo.


Hasta mediados de año usé también el calendario de la Palm, pero la desgraciada (no tenía nada de gracia) se murió llevándose al Hoyo Negro un directorio equivalente a miles de páginas y el calendario de varios años de fechas significativas. Ese modelito fue el tercero y último. Ya no quiero saber de las Palms, que aunque sincronizadas, me fallaron cuando más las necesito, que es ... ¡siempre!

Pero de nuevo, faltando 4 días para que finalice el 2009, todavía no tengo los tres calendarios bonitos. Se supone que están “en camino”, pero no sé por dónde vienen. Como “a caballo regalado no se le mira el colmillo”, y “calladita me veo más bonita”, no voy a hacer mucho ruido.


Usaré los que tengo, y mi favorito: un gatito de madera con 2 cubos de números y 3 barras con el nombre de los meses. Me lo trajo mi hermana de alguna isla que ni recuerda. Según pasan los días y los meses, cambias los cubitos y las barras. El gatito le hace guardia de honor a la compu y alegra la mesa de trabajo, además podrán pasar décadas, y mientras alguien mueva cubitos y barritas, se mantendrá vigente. No puedo hacer anotaciones en los cubitos, pero será buen ejercicio para las memoria. (¿Podré?)


Como premio de consolación, la farmacia –como todos los años- me regaló la edición 2010 del Almanaque Bristol. Aunque no puedo anotar las actividades de mis hijos, eventos ni deadlines, podré estar al tanto de los cambios de luna y los días de pesca, y los nombres del santoral, que también son importantes. ¿O no? A Cualquiera le sucede...

(Foto por Cass)

viernes, 25 de diciembre de 2009

Parranda de Navidad por compu, webcam YouTube, ismio y facebook

“Te llevaré una parranda, aunque de mí estés tan lejos, aunque me tenga que grabar y que me veas en You Tube, un aguinaldo con texting ... un seis chorreao por facebook... y por punto com escucharas el revolú.... aunque estés lejos de mi islita y uses la tecnología desde la compu tú tendrás ... una navidad boricua...”

Habrá quien lo vea con una alegría inmensa, y llore de la alegría. Habrá quien lo vea con una tristeza inmensa y ría con tristeza. Lo cierto es que este parrandón de las puertorriqueñas Olga Tanón y Victoria Sanabria narra en ritmos boricuas lo que muchos de nosotros hemos tenido que hacer para conectarnos con familiares y amigos: facebook, Skype, webcams, Twitter, blogs, ismio y YouTube!

No hay Navidades como las boricuas... y la distancia no existe. Los teléfonos inteligentes 3G, el texting... todo está a nuestro favor!

La Parranda que les quiero mostrar se ve mejor en la doble pantalla que provee ismio. Como no conseguí el embeded para colgarlo tal cual, los convido a verlo en el siguiente url:

http://ismio.com/tube/2009/12/06/navidad-boricua-olga-tanon-y-victoria-zanabria-desde-la-feria-para-ti-en-catano/

Cuando lo accedan, chequen el vídeo musical en la pantalla de la extrema derecha. El de la izquierda fue una presentación en vivo.

Como plan B, ésta versión de YouTube (que no me gusta tanto):

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Convocatoria al abracito de Navidad

A ver si me explico bien: aunque llevo poco tiempo en el vecindario, ha sido suficiente como para encariñarme contigo y con otros –algunos, nombres sin caras-; todos, dueños de corazones que desnudan sentimientos, ideas, locuras, proyectos.


Primero llegaron Emma y Margarita. Fue una sorpresa. Poquísimos tenían mis 2 url. ¡Qué rayos imaginaba yo que ellas dieran conmigo cuando el tema que me motivó era tan “especializado”! Continué comunicándome con Claudia, una desconocida cuya madre había sido diagnosticada con un tumor cerebral como yo. En un pestañeo llegaron muchos de ustedes, la mayoría con la salud y agilidad que todavía no alcanzo. Dayann, me adoptó, y con ella, su tía Flor. Hoy hay fotos de ambas en mi árbol de Navidad, que es mi Árbol de las Bendiciones.


Todavía no sé hacer regalos con “premios” para bloggers. Tan es así, que cuando recibí mis primeros regalos de parte de Missbook, no sabía qué hacer. No sé instalar chats en la página principal, poner los “Leer mas...”; ni los “Quizá también te interese...”. Tampoco me salen bien los álbumes.


No he logrado poner angelitos revoloteando y soltando polvillos dorados de amor y paz; ni estrellas refulgentes que guíen con su luz. Por lo tanto, haré algo que sí puedo: ofrecerte un cariñito por Noche Buena y Navidad.


Aunque parezca chiquito... no es una migaja. Llega en todos los idiomas, colores y sabores. Sólo está condicionado a que te acerques y lo aceptes. No pido nada a cambio, ni siquiera uno igual, pero si me lo das, será motivo de gran celebración.


Aclaro que no es parte de la campaña de “Free Hugs” de Juan Mann. Pero si quieres replicar este abracito de Navidad en tu casita, sería estupendo. No tienes que citarme porque no creo que sea necesario. Sin embargo, de hacerlo, quizás yo pudiera regalar más.


Tampoco es parte de la iniciativa “Todo lo demás es prestado” (fuente de la foto) para recaudar fondos a favor del Programa Cuidam del Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona.

En fin, ¿quieres un abracito? Si estás aquí, es el primer paso para aceptarlo. Tú decides si me reciprocas... y lo compartes con tus seguidores. Para alcanzar a la mayor cantidad de amigos cibernéticos, te lo adelanto por un día: ¡Buena Noche Buena y Feliz Navidad!


lunes, 21 de diciembre de 2009

Los Papeles inesperados y cortados de Cortazar

Me encanta regalarme cosas. Me las merezco, así que no veo razón para no hacerlo. Es que además de aprender a leer con el clásico “Mi mamá me mima”, aprendí el “Yo misma me mimo”.


En fechas cercanas a mi cumpleVida, Navidad, Reyes, o Día de las Madres, soy un peligro porque soy capaz de regalarme cualquier cosa sin pensarlo dos veces. Y eso precisamente me pasó el otro día, poco después de mi cumpleanos cronológico (o sea, el de verdad).


En una mega tienda -de esas en las que venden lo mismo cortes de carne que ropa y libros- me paseé como quien no quiere la cosa por los anaqueles de música (ah… además de música, hay películas, muebles, efectos de oficina…). Al lado de los anaqueles de música, donde además tienen joyería, miré como quien no quiera la cosa… los libros (jajaja… ¡juraría que pensaron que estaba en joyería!).


Entre los libros, ví uno que me conmovió: “Papeles inesperados”, de Julio Cortázar. “¡Rayos! ¡Todavía publicando después de 25 años de muerto…! ¿Habrá hecho un pacto con el diablo? Esto sí que puede ser un buen regalo de mí para mí”, me dije. Mi esposo me miró de reojo y no comentó. Yo le pase el libro, envuelto en plástico (probablemente para que no se contaminara con la carne o los vegetales), y mi pariente más cercano pasó a leer la contraportada. Subió las pobladas cejas todavía negras; con la mano derecha se rascó una esquina de su cabellera “salt and pepper”, y me dijo: “mmmm, interesante”.


“Pausa”, me dije.


“El ‘mmmm’ es para cuando se saborea un churrasco, y el ‘interesante’ es para cuando algo le importa tres pepinos angolos… ¡me compro el libro!” Lo puse encima de un paquete de setas, y al lado de los tomates. Ubicación privilegiada para Cortázar, que no fue a parar entre el papel sanitario, ni las pechugas de pollo.


Al llegar a casa, le dejé a mi pariente más cercano y a mi hijo favorito (de los mayores) la faena de bajar paquetes y me arrellané en un sofá de descanso. Prendí la lámpara, y mientras los esclavos trabajaban, rasgué el plástico. “Mmmmmm, huele a imprenta argentina. Me recuerda a los libros de religión de escuela elemental…”, pensé.


Nacarile, la página final me contradijo: “Este libro terminó de imprimirse en […], Edo. de México”.

Ya mi olfato de tinta falla. ¿Será algún déficit neurológico culpa de Intruso? Me abanico con las páginas como quien se apresta a barajear naipes y – “¡Rayos y requete rayos!”- la 93-94 está atrofiada, aunque se puede leer. Pero la 95-96 le faltan un pedazo. Da la impresión de que alguien mordió la página. "Lo siento por Alfaguara, pero el librito se tendrá que ir a pérdida. Y lo siento por mi pariente más cercano, que tendrá que devolverlo", me dije.


Si bien es cierto que ésto le puede suceder a Cualquiera, Cualquiera tiene el derecho a tener el libro completo… especialmente si se trata de “Papeles inesperados”. Cuando regrese con mi autoregalo, me arrellano de nuevo en el reclinable crema a buscar cronopios inéditos, pero siempre verdes y húmedos .

(Foto por Cass)

domingo, 20 de diciembre de 2009

Somos chiquititos

No lo encontré. No lo busqué, ni se me cruzó por casualidad… pero quieto compartir un multimedia que nos recuerda que somos chiqui tiqui titos. Me lo mostró hace un rato mi hijo favorito (entre los mayores). Él, y mi otro hijo favorito (entre los menores) me dicen “enana”, “nenana”, “chiquita”, “chiquitita”… y cuanta palabra encuentren para desquitarse de los años que les dije “enanos”, aún sabiendo que no se quedarían bonsáis.


No sé si cuando me llamó a verlo era en referencia a mi enanismo... o en referencia a la enormidad del Universo. De todas formas, espero que disfruten el trabajo del American Museum of Natural History.

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