Visitas de hoy en adelante... "Cualquiera" no contó el primer millón

Entre nos...

viernes, 9 de octubre de 2009

El vernáculo mío, y el de otros (“DeMadre-II”)

A tono con la entrada de ayer, me acaban de pedir que “separe” las que tengan que ver con la difícil faena de la maternidad para “consultarlas juntas”. No creo que sirvan para “Manual de Instrucciones”, pero como soy novata en ésto de la blogería, lo hago desde el título, en lo que las segrego como se supone. Si no averiguo cómo se hace en tiempo razonable, hago otro separado. Es la única forma de hacer estos cuentos sin que mis muchachos se enteren y se avergüencen...


Les cuento: quise que mis hijos aprendieran a comunicarse bien desde antes de que nacieran, así que hicimos lo que muchos creen que es una ridiculez: le hablábamos a la barriga. Cuando nacieron, les hablaba como si entendieran y fueran grandes. Tan es así, que mi hijo preferido –entre los mayores- dijo “brócoli” antes que “papá”, cosa que aún no me perdona... ya saben quién... A los 14 meses, durante expedición a casa de los abuelos postizos en Lake Placid; a casa de su padrino en Nueva York y luego al viaje turístico a Montreal y Québec, el muchachito sorprendió a gringos y no gringos con sus expresiones verbales en el MoMA, en el Museo de Historia Natural y en una exposición de mi novio Miró.


Cuando nació nuestro segundo hijo –mi favorito de los menores- no funcionaron las mismas estrategias. El muchachito había cumplido 3 años, ¡y no hablaba! “Horror”, dijo Mamá Gallina. Le tuvimos que decir a mi hijo preferido –entre los mayores- que dejara de traducirle para obligarlo a hablar. El bebito decía “A”, y el mayor corría a buscarle agua; decía “E”, y le llevaba leche. No recuerdo qué eran la “I” ni la “O”, pero “U”, era jugo. Tan pronto se le congelaron las traducciones, el enano habló en oraciones completas.


Vedé la televisión, excepto por Plaza Sesamo, versión mexicana, en español, un éxito: aprendieron a decir “papalote” en vez de “chiringa”. Ya con eso tenían dos idiomas y pude empezar con el concepto de los países hermanos latinoamericanos. Montessori me ayudó a “reforzar primero nuestro idioma”. Pero la transición a escuela regular nos causó un desfase. Era inminente el inglés, así que se empezó a estudiar como materia de clase, no para hablarlo en casa, como pasa en muchos hogares, con la excusa de "practicarlo".


Y para que aprendieran que no estamos solos en el mundo, los acerqué al francés. Le enseñé a mis hijos el bello idioma poniéndole una “e” acentuada a lo que estuviéramos hablandoré.

Resultó tan exitoso, que empezaron a estudiar el idioma “en serio” tan pronto tuvieron le opcioné en la escuelé elementalé, hasta graduarse de la superioré. El exité resulté en beneficié de ellos (ups... eso no suena bien), al punto que terminaron realizando un intercambio estudiantil en París: uno en una casa bote en el Sena, donde iluminaba sus noches en el camaroté-habitacioné con las luces de la Eiffel. El otro, en un apartamento –casi castillo- en el mismo vecindarié. Los residentes de sendos hogares estuvieron en casa para practicar su español; para entonces, yo me había comprometido con mis hijos a abandonar mi versión del lenguajé galo.


La gran lección: el vernáculo mío, no es el de otros, pero es maravilloso acercarnos a otras culturas para lograr mejor comunicación... cuando se hace con corrección.


No conforme, y para lograr mi sueño de comer bacalao en Lisboa, orar en el Santuario de Fátima, y beber oporto en su lugar de origen, decidí aprender portugués en unos cursos de educación continua para adultos. Los nenes, ya de universidad uno, y el otro de escuela superior, decidieron acompañarme. ¡Fabuloso!


Pero no contaba con que la profesora era de cuna brasileña y que el “vernáculo” de Portugal no suena igual que el de Brasil. Aunque no tuvimos problemas mayores, nos dimos cuenta en Lisboa.

¡A Cualquiera le sucede!


(Foto por Cass)

No hay comentarios:

Related Posts with Thumbnails
Related Posts with Thumbnails

Translate to your Language!

Get more followers

Plus

Bookmark and Share

Licencia CC

Creative Commons License
ConViviendo con Intruso by Cassiopeia is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 Puerto Rico License.
Based on a work at acualquieralesucede.blogspot.com.
Permissions beyond the scope of this license may be available at http://creativecommons.org/.